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Una silla de ruedas capaz de hablar y esquivar obstáculos

Permite independencia a discapacitados motores severos

·  Está equipada con un sistema de sensores y una computadora

·  Funciona por medio del tacto o la voz

·  Elige el camino ideal entre distancias programadas

NUEVA YORK (The New York Times).- En un frío atardecer de febrero de este año, una silla de ruedas equipada con sensores y una computadora se desplazaba a lo largo del concurrido andén de la estación de trenes de Ulm, Alemania. Desde uno de los extremos del andén, un grupo de ingenieros observaba atentamente cómo, cuando un hombre se acercaba a la silla de ruedas, ésta se detenía y doblaba a la derecha; frenada de nuevo por el hombre, la silla se movía, esta vez hacia la izquierda.

Finalmente, cuando el hombre volvió a cerrar el paso, una voz metálica surgió de adentro de la silla y dijo en un educado alemán: "¿Podría usted correrse, por favor?".

El espectáculo, grabado en video, despertó la complacencia de los ingenieros que diseñaron la silla, expertos en robótica de la Universidad de Ulm y del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

Esta silla de ruedas provista de un sistema de autonavegación que forma parte de una clase de máquinas inteligentes, posible gracias a los avances en inteligencia artificial y en sensores, podría brindarles cierto grado de autonomía a personas con discapacidades motoras muy severas.

"Muchas personas discapacitadas están impedidas incluso de mover sus dedos -dice el doctor Erwin Prassler, un ingeniero del Instituto de Investigaciones para el Procesamiento del Conocimiento Aplicado de la Universidad de Ulm, Alemania-. Por eso, no pueden usar las sillas de ruedas que son controladas con un joystick."

El doctor Prassler y sus colegas diseñaron esta silla de ruedas autónoma llamada MAid (por ayuda de movilidad) para aquellas personas con formas severas de discapacidad -un grupo que incluye a los sobrevivientes de accidentes de auto, víctimas de la polio y pacientes con múltiple esclerosis-.

La versión final de MAid es capaz de desplazarse a través de una multitud.

"Todo lo que el usuario debe hacer -dice el doctor Prassler- es hablarle al sistema de reconocimiento de voz de la silla; por ejemplo, pedirle que recorra 50 metros en determinada dirección. El usuario puede también indicar a dónde quiere llegar en un panel táctil que muestra un mapa de los alrededores. El mecanismo funciona tanto mediante el tacto como con la voz humana."

La silla de ruedas, entonces, elige cuál es el mejor camino. Para determinar la presencia de los objetos cercanos emplea un radar láser que envía pulsos de luz y mide el tiempo que tarda el reflejo en ser recibido. Otros sensores se encargan de la velocidad y la posición de la silla.

Al comparar sucesivas mediciones por radar, el sistema de navegación identifica los objetos estáticos y móviles de la vecindad. Esta comparación también indica la velocidad a la que se desplazan estos últimos y en qué dirección.

Una computadora a bordo determina si hay objetos en camino a una probable colisión con la silla y busca un camino alternativo para evitarlo. Todos los pasos del proceso de navegación se repiten varias veces por minuto para asegurar que el viaje se produzca sin contratiempos.

Cómodas e inteligentes

Actualmente, el grupo del doctor Prassler trabaja para mejorar la inteligencia de MAid de modo tal que sea capaz de responder a situaciones difíciles, como ser bloqueadas deliberadamente por alguna persona.

Para eso, los investigadores están desarrollando un software que le permita tomar decisiones de ese tipo, que fue testeado con éxito en febrero en la estación de Ulm.

MAid todavía está lejos de llegar al mercado, pero otros sofisticados elementos que colaboran con el desplazamiento para los discapacitados motores severos casi están entre nosotros. Uno de ellos es IBOT, de Johnson & Johnson, una silla de cuatro ruedas que es capaz de subir escaleras, desplazarse sobre curvas y elevar al usuario de modo tal que sus ojos queden a nivel del mundo que camina a su alrededor.

IBOT se para en sus dos ruedas traseras cuando se desplaza hacia arriba en una escalera. Un sistema electrónico asistido por un giroscopio eleva el asiento si el usuario desea tomar algún objeto que se encuentra a determinada altura. Otra de sus habilidades es que puede desplazarse a través de un terreno duro.

Una vez que sea aprobada por la Administración Nacional de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos, lo que se estima ocurrirá el año próximo, esta silla costará entre 20.000 y 25.000 dólares, cuando las sillas comunes cuestan entre 5000 y 10.000 (en los Estados Unidos).

Para aquellos discapacitados con mayores problemas motores, no hay todavía nada como el sistema completamente autónomo MAid para proveer una independencia real.

El primer prototipo de MAid quizá sea utilizado en el centro de rehabilitación Opera don Calabrio, de Verona, Italia.

"Para algunos de nuestros pacientes -dijo Stefano Schena, director de ese centro-, este aparato significará, sencillamente, una nueva vida."

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