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CODIGO DE PRÁCTICA PARA
PUESTA A TIERRA
DE SISTEMAS ELÉCTRICOS

Conceptos Generales de la Norma IRAM 2281- Parte I.

I)
Aspectos Prácticos: Cuando se pueda se elegirá el sitio de la puesta a tierra en uno de los siguientes tipos de suelo:

1- Terreno pantanoso húmedo.
2- Terreno con arcilla, arenoso, suelo arcilloso o limo mezclado con pequenas cantidades de arena.
3- Arcilla y limo mezclado con proporciones variables de arena, grava y piedras.
4- Arena mojada y húmeda, turba.

II)
Se evitará: La arena, arcilla pedregosa, piedra caliza, roca basáltica, granito y todo suelo muy pedregoso.

III) Se elegirá un suelo que no tenga un buen drenaje. Sin embargo no es esencial que el terreno está empapado de agua (a menos que sea arena o grava), dado que por lo general no se obtienen ventajas aumentando el contenido de humedad por encima del 15 al 20%.

IV) Se tendrá cuidado de evitar los sitios que se mantienen húmedos porque fluye agua sobre ellos, dado que las sales minerales beneficiosas para un suelo de baja resistencia, pueden ser eliminadas.

V) Los electrodos superficiales se usan en suelos de textura fina y que han sido compactados, apisonados y mojados. El suelo se zarandea, los terrenos se rompen y las piedras se remueven en la vecindad de estos electrodos.

VI) Cuando sea posible las jabalinas se hincarán directamente, esto hace que la resistencia de contacto tierra - electrodo sea mínima. Donde ello no es posible, por ser el terreno excesivamente duro; primero sólo se perforará y luego se va rellenando el agujero con tierra zarandeada que se va apisonando bien y recién después de rellenado se hinca el electrodo. En todos los casos se recomienda el hincado con inyección de agua para evitar huecos, facilitando la salida del aire. Además se aconseja verter agua lentamente alrededor de la jabalina (por goteo) para permitir una mejor compactación del suelo. Esto se logra cuando el agua vertida llega al extremo inferior de la jabalina.

VII) La resistencia de una instalación de puesta a tierra: consta de tres partes, a saber:
a) La resistencia eléctrica de los conductores que constituyen la instalación de puesta a tierra.
b) La resistencia de contacto entre el sistema de electrodos de puesta a tierra y el suelo circundante.
c) La resistencia del suelo que rodea al sistema de electrodos de puesta a tierra (Resistencia de dispersión).

VIII) Se aplican diversos métodos para disminuir la resistividad del suelo como: 1) Utilización de escorias del hierro aplastadas e incluso polvos metálicos, coque, riego de la zona que rodea a los electrodos con: Sulfato de Magnesio o Sulfato de Cobre.

IX) En todos los casos de mejoras de suelo, deben adoptarse medidas especiales para asegurar un buen contacto entre los electrodos enterrados y el suelo reconstituido.

X) Antes de aplicar cualquier tratamiento químico se debe verificar que no se ocasione un efecto perjudicial al material del electrodo (corrosión, falso contacto, etc.). Por ejemplo: Cloruro de sodio (o sal común), si bien esta es fácil de conseguir, es uno de los productos que más corroe el electrodo, en especial si este es de acero cincado.

XI) La influencia del suelo puede verse en la Fig. 1) curvas a) b) y c) del suelo para tres tipos obtenidos por el método de Weimar. La curva "a" de mayor (ohm m ) requiere de instalar jabalinas de 35 m de longitud o más introduciéndolas verticalmente, mientras que la curva "b" muestra que la longitud óptima de las jabalinas es de 5 a 10 m. La curva "c" indica que los electrodos se colocan próximos a la superficie con jabalinas corta de 1,5 m de longitud y en forma vertical. En este caso se llega a la resistividad (ohm.m ) aparte del suelo de 50 a 100.
 

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